Cuando la mente encuentra equilibrio, el cuerpo florece en salud
Las enfermedades y cualquier manifestación fisiopatológica pueden considerarse como una expresión de nuestro cuerpo, en su intento de afrontar situaciones y dinamismos mentales conflictivos o disfuncionales presentes en nuestra esfera mental y emocional.
Es por ello que se debería prestar siempre una atención especial al mantenimiento del equilibrio y la armonía en la vida psíquica, para poder disfrutar de una mejor salud en el cuerpo.
Esta breve lista de sencillas recomendaciones puede ayudarnos a evitar que nuestro sistema mente-cuerpo se sature de tensiones que, progresivamente, lo conduzcan a un punto de ruptura capaz de desencadenar la enfermedad.
§ Toma decisiones
No tomar decisiones, mediante mecanismos de defensa como la negación o la racionalización, puede hacernos permanecer en situaciones inciertas, cargándonos de dudas, emociones negativas y conflictos. Y, sobre todo, no nos conduce hacia donde realmente quisiéramos estar.
§ Perdónate a ti mismo y a los demás
El perdón es una de las herramientas más valiosas que podemos tener a nuestra disposición; sin embargo, pocos logramos ponerlo verdaderamente en práctica.
Perdonar a los demás nos permite liberar el rencor, el deseo de venganza y los juicios; perdonarnos a nosotros mismos nos ayuda a soltar la culpa y los remordimientos por acciones u omisiones de las que somos responsables, y seguir adelante sin las pesadas cargas del pasado.
La capacidad de perdonar, con un espíritu compasivo y auto-compasivo, es un poderoso motor de crecimiento y evolución espiritual.
§ No te tomes las cosas de manera personal
Si lo tomamos todo de forma personal, corremos el riesgo de vivir enfadados con el mundo y caer en la trampa paranoide de las sospechas persecutorias, viendo segundas intenciones, alusiones o complots que en realidad no existen, o arruinando fácilmente incluso las relaciones más importantes.
Si comprendemos que cada persona está viviendo su propio proceso evolutivo y que sus emociones negativas y errores tienen más que ver con ella misma que con nosotros, podremos vivir con un espíritu más comprensivo y una actitud más empática.
§ Acéptate tal como eres
Cuando en nuestra alma se mueven sentimientos de rechazo hacia nosotros mismos, cuando vivimos comparándonos con los demás y buscando su aprobación mientras ni siquiera nosotros logramos aprobarnos, entonces no nos estamos aceptando y quisiéramos ser otra persona.
Esto solo alimenta en nuestra psique miedo, rencor y resentimiento hacia nosotros mismos.
Una de las claves de la autenticidad es aceptarse. Y esto no significa ser pasivos; significa reconocer humildemente los propios límites y fragilidades, con la intención y la esperanza de crecer y generar cambios positivos.
§ No guardes tus emociones y sentimientos
No es buena idea ir proclamando a los cuatro vientos lo que sentimos, pero es fundamental identificar primero lo que sentimos y ser honestos con nosotros mismos, para luego expresarlo de manera adecuada.
La capacidad de expresar y gestionar las propias emociones y estados afectivos es una conquista esencial en el proceso evolutivo de nuestra personalidad.
§ Muéstrate tal como eres
No pretendas ser lo que no eres, no finjas, no mientas. Esto te permitirá actuar con naturalidad y acercará a las personas a ti por lo que realmente eres, y no por una simple fachada o por aspectos que no te representan.
§ No vivas pendiente del “qué dirán”
Lo que los demás dicen de nosotros no puede ser más importante que nuestra propia imagen y auto-percepción.
Si así fuera, correríamos el riesgo de vivir para satisfacer expectativas ajenas, generando lentamente un sentimiento de vacío, nulidad e inautenticidad.
§ No te paralices ante las adversidades
La pasividad nos coloca en una frustrante inacción que nos somete indefinidamente a aquello que no nos gusta, restándonos posibilidades de cambio.
Los problemas no se resuelven con inacción, sino con operatividad, proactividad y búsqueda de transformación.
§ Aprecia lo positivo
Cuando vemos lo positivo, cuando valoramos lo bueno que nos rodea, aquello que nos nutre y cuya belleza a veces solo puede percibirse con los ojos del corazón, vivimos en un estado que nos hace más resistentes a la negatividad, evitando quedar atrapados en ella.
Esforzarse por ver lo positivo en las situaciones es una actitud esencial para mantener la armonía interior.
§ Confía en el proceso de la vida
La vida puede ser indescifrable en algunas de sus etapas. Sin embargo, en su complejidad y asperezas, el camino de la vida nos conduce hacia un bien mayor, aunque no siempre seamos conscientes de ello y, a veces, resulte difícil aceptarlo.
Aprende la actitud de la esperanza, de la expectativa de algo mejor, y procura que esa espera no sea pasiva. Probablemente, entonces, lo mejor llegará.
Cultivar estas actitudes nos permite, indirectamente, cuidar nuestro cuerpo y evitar que una mala gestión de nuestra vida emocional termine enfermándonos.
Nuestro cuerpo es como un templo, y estas sencillas actitudes constituyen su valioso santuario interior.
Para información sobre consulta psicológica y psicoterapia online:
Dr. Antonello Viola, psicólogo-psicoterapeuta
Correo electrónico: antonello.viola@gmail.com
WhatsApp: +39 3200757817
